El siglo XX, ha dejado tras de si la idea de una economía mixta, siendo este quizás su legado más valioso en lo tocante a la política económica y a la economía política. El debate entre la eliminación o disminución del Estado bajo el cual convergen corrientes ideológicas tan dispares como el comunismo y el liberalismo (pero por motivos distintos) hoy resulta un debate  anacrónico,  y alejado de los hechos. Vamos definir cuales son los factores determinantes para el desarrollo económico y como influyen los cluster.

El capitalismo decimonónico  ha tenido que adaptarse de forma orgánica y asumir, más allá de los dogmas del laissez faire, el papel del Estado como actor económico fundamental, a la vez que el Estado no ha podido suplir los complejos mecanismos de distribución y producción propios del mercado, toda vez que se ha intentado desplazar completamente al mercado por modelos de planificación centralizada.

La sinergia y la cooperación entre el Estado y las fuerzas del libre mercado –habida cuenta de las particularidades de cada economía-, parece ser la forma más eficiente de generar crecimiento económico y su concomitante desarrollo. Así, pues, las atribuciones del Estado y del mercado deben estar perfectamente delimitadas y establecidas para un correcto funcionamiento de la economía; sin la impronta de su intervención anquilosante, el Estado debe ser un coadyuvante  para el desarrollo de las fuerzas del mercado, a la vez de salvaguardar su institucionalidad y suplir todos sus fallos y carencias.

En la dinámica de la conformación de los clústers, la impronta de la economía mixta no va a ser la excepción. Dicha sinergia es necesaria para el correcto desarrollo de las potencialidades de la clústerización.

Factores determinantes para el desarrollo Económico

Dani Rodrik  establece como los determinantes más profundos del desarrollo económico, a tres factores económicos fundamentales: la geografía, la integración y el comercio, y las instituciones. Dichos factores están implícitos en el diamante de Porter (1991), identificarlos será útil como complemento del análisis de las potencialidades del clúster a partir del diamante. En efecto, dichos factores están subsumidos dentro de la misma definición de clúster, son las dimensiones fundamentales sobre las que se desarrolla el aglomerado.

  • La geografía: La geografía juega un papel directo en el ingreso de las regiones, puesto  de ella depende gran parte de la dotación de recursos. Así, pues, commodities como los diamantes, el petróleo y el cobre son todos fuentes importantes de ingresos en torno a las cuales se pueden articular los clústers. La fertilidad de la tierra, y hasta las enfermedades endémicas que determinan la salud de una población, son todos elementos signados por la geografía.
  • El comercio: La forma que en que se han insertado los países al comercio internacional, es uno de los temas fundamentales del desarrollo. La crítica sobre lo beneficios del comercio se hace patente en la teoría de la dependencia, cuya improta fundamental está basada en el deterioro de los términos de intercambio acaecidos en los periodos de postguerra en los centros industriales. Lejos de esta visión, la economía neoclásica sugiera que el comercio propende a la convergencia, aquellos países pobres –en vista de la transferencia de tecnología y de los rendimientos marginales decrecientes del capital atractivos para los empresarios-, crecerán más rápido para finalmente converger a un estado estacionario en el cual el nivel de crecimiento es constante e igual al de los países desarrollados. Esto no ha demostrado ser cierto, la brecha entre países pobres y ricos se ha incrementado, no obstante, aquellos países que han podido absorber e imitar la tecnología de los centros industrializados y manejado de forma eficiente las externalidades tecnológicas, han logrado tener tasas de crecimiento considerables y sostenidas.
  • Las instituciones: las instituciones juegan un papel central en la literatura del crecimiento y del desarrollo económico, sobre todo a partir de los trabajos de Douglas North y Robert Fogel. Las instituciones no son más que las normas de interacción en sociedad, normas que regulan el comportamiento humano. Como factor endógeno, es quizás el determinante fundamental del desarrollo. Así, pues, no se puede asumir que siempre exista una institucionalidad cónsona con el desempeño económico. No se puede dar por hecho que en todas las economías existan derechos de propiedad consolidados, estructuras regulatorias apropiadas, idoneidad e independencia en la judicatura ni la capacidad burocrática, siendo estos elementos básicos para  el desarrollo del mercado y, por consiguiente, de los clusters. Sin una mejora institucional -tal como señalan economistas como Daron Acemoglu-, es imposible que prosperen los mecanismos eficientes del mercado, los cuales son imprescindibles para el proceso de clusterización.

Con mayor o menor peso en un país que en otro, cada uno de estos elementos se articula para dar cabida al desempeño económico de las naciones. De la dinámica de estas tres grandes categorías y partiendo de ellas a modo de diagnóstico, se debe vislumbrar la estrategia de desarrollo de un país. Es bajo la conjunción eficiente de estos tres elementos  que pueden prosperar tanto los clústers como la ventaja competitiva internacional.