La dinámica de la asociación productiva

Desde siempre, el ser humano no sólo ha tenido la necesidad de competir para sobrevivir, también ha tenido la necesidad de cooperar, asociarse y crear lazos de intercambio, así como normas de interacción en aras de un interés común que les cohesiona.

Con la complejización de los modos de producción que da paso a el incremento y la diversificación de la producción, en el seno de las economías se va gestando una especialización funcional, bajo la cual, las funciones y trabajos que antes se realizaban de forma indiferenciada por los miembros de la comunidad, dejan de existir para dar cabida a la división del trabajo.

Es la división del trabajo, permitió desarrollar las fuerzas productivas para generar más riqueza en torno a la actividad especializada de trabajadores que cooperaban para la producción de bienes y servicios. Es en el marco de esta dinámica productiva, reaparecen los gremios en la edad media.

Los gremios surgieron como asociaciones de personas que desempeñaban el mismo oficio artesanal, en un espacio y tiempo geográfico determinados. Dichos artesanos encontraron la conveniencia de asociarse para velar por sus intereses, de modo que la cooperación les permitiera tener un mayor poder de participación en las decisiones que les afectaban directamente, en tanto que artesanos y productores de un mismo rubro. Asimismo, buscaban sacar provecho de las ventajas económicas que surgen de la acción coordinada.

El hecho fundamental constitutivo del gremio, es el de la acción coordinada en torno a relaciones económicas de intercambio e integración sectorial, en pro de un interés común. A este respecto, podemos advertir como el gremio –sin necesidad de forzar la categoría conceptual-, cumple varios de las condiciones necesarias para ser considerado un elemento germinal para el clúster –visto este como la aglomeración espacial de firmas relacionadas e interconectadas en la producción e intercambio de insumos y productos (aguas arriba y aguas abajo) y cuyo desempeño en dicha área genera economías externas de escala o, dicho de otro modo, se generan beneficios adicionales por el sólo hecho de estar aglomerados, que van más allá del desempeño productivo de la empresa de forma individual, en otras palabras, el todo se convierte en algo más productivo que la mera suma de sus partes.

Lo que permitió la asociación gremial, no fue sólo la especialización productiva que comenzó en los talleres artesanales de la edad media, fue necesaria la concentración de la producción en los burgos de la edad media. Estos burgos eran centros poblados que empezaron a convertirse en ciudades bajo el auspicio del comercio que se iba desarrollando cada vez de forma más expansiva, de la mano de la navegación.

No obstante, los burgos eran algo más que ciudades, eran verdaderos clústers, en torno a los cuales, no sólo se concentraba la población, sino que también se centralizaba la producción, abriendo paso a la integración de las diferentes actividades, oficios, talleres y gremios.

La estrecha relación entre los gremios y los clústers

Los talleres artesanales asociados en gremios, ya desde temprano, supieron reconocer los beneficios de realizar sus actividades productivas y comerciales en urbes articuladas como clusters. Las ventajas geográficas que se pudiesen explotar fueron explotadas de forma perspicaz por los productores agremiados.

El transporte y la logística, el derrame y difusión de conocimientos, la especialización de proveedores y trabajadores propia del conglomerado de los brugos, permitieron el desarrollo de las fuerzas productivas que finalmente devendrían en la formación social mercantilista y, posteriormente, al capitalismo.

La ventaja de los clusters -el cual parece a simple vista un fenómeno exclusivo de la modernidad y la globalización-, se hacen patentes desde los albores de la historia. Su conveniencia como política y modelo económico, así como formación estratégica en centros poblados han dejado huellas indelebles que no pueden pasar inadvertidas. La historia nos da pistas de su necesidad y del papel que jugaron en el desempeño y desarrollo económico de las regiones, cuyo legado perdura en los centros industriales actuales.

 

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