La globalización ha traído como consecuencia la complejización en el manejo de los negocios en los mercados mundiales. Bajo el panorama económico global al que se enfrentan las firmas cuyo capital es por lo común internacional, con mercados integrados a nivel internacional y proveedores diseminados alrededor de todo el planeta, surge el modelo del clúster como alternativa,  no sólo para los hacedores de política económica, sino para los emprendedores e inversores. Analicemos entonces las potencialidades de las ventajas competitivas de un país.

Pero ¿qué hace que algunas naciones sean más competitivas que otras en los mercados internacionales? De l26a internacionalización del proceso productivo de las firmas en busca de insumos de menor costo en mercados internacionales, se pasa a la concentración de la producción en aglomerados geográficos como modelo de crecimiento económico.

Un modelo para la investigación

El clúster es una forma de desarrollo endógeno en torno a la generación de ventajas competitivas de un país. Los hechos hablan por si mismos, la competitividad y rivalidad entre las firmas de un sector determinado en un área geográfica, así como su integración productiva, intersectorial e intrasectorial, les hace más competitivas que aquellas firmas que se han consolidado como monopolios u oligopolios para competir a nivel mundial.

La competencia interna por alcanzar cuotas del mercado interno se convierte en el motor de la innovación, a la vez que la captura de mercados internos se convierte en una prolongación de la competencia por hacerse de una cuota del mercado interno, cuya relevancia para la inversión –la estrechez o amplitud del mercado-, han sido ampliamente tratadas por economistas como Ragnar Nurkse, Raúl Prebish y Rosestein-Rodan.

Dicho lo anterior cabe bien preguntarse ¿qué ventajas ofrece el clúster por sobre los proveedores internacionales? ¿Qué criterios deberían primar para la conveniencia en la conformación de un clúster?  ¿Es acaso el clúster una fórmula segura para el crecimiento económico de las firmas en sector nacional productivo determinado? Para responder a la última pregunta, se afirmará de forma categórica que tal panacea no existe, puesto que cada economía presenta sus propias particularidades según su contexto histórico y social.

Sin embargo, Michael Porter desarrolló un modelo teórico comúnmente conocido como El Diamante de Porter, donde todos los componentes de un mercado son interpretados como factores que interactúan entre sí dentro de un sistema, un modelo que puede ser utilizado para analizar el ecosistema que rodea los clústeres, así como sus relaciones inter-sectores. Modelo que precisamente hace énfasis en encontrar la ventaja comparativa entre un sector y otro y que permite evaluar la viabilidad de un clúster.

Componentes alteran las Ventajas competitivas de un país

El diamante de Porter define cuatro componentes básicos genéricos cuya interacción dinámica fomentan o entorpecen la creación de las ventajas competitivas de un país, según se logren integrar y aprovechar cada una de sus dimensiones. Dichos factores son explicados de forma sucinta a continuación:

  • Condiciones factoriales: esta dimensión se refiera la dotación de factores productivos, comúnmente conocidos como tierra, trabajo y capital en la literatura económica tradicional, pero que se extienden para incluir algunas categorías menos genéricas como trabajo especializado, así como capacidades y conocimientos (acervo de capital cultural).
  • Condiciones de la demanda: las características de la demanda interna de la región en donde se está conformando el clúster, es de vital importancia para la consolidación del mismo. En efecto, la estrechez de mercado puede suponer serias dificultades al desincentivar la inversión de las firmas. Finalmente, el clúster busca competir por mercados internacionales como una expansión natural de su desempeño, una vez colmada la demanda nacional.
  • Sectores afines y de apoyo: Las industrias competitivas a nivel internacional, se convierten en proveedores para las firmas de una determinada región. Son el germen de la clusterización regional. En torno a las ventajas comparativas que generan, disminuyen los costos de los insumos para las firmas nacionales, en otras palabras, se convierten en proveedores especializados. Este eslabonamiento en torno a una industria competitiva se encuentra en el núcle central de la teoría del crecimiento desequilibrado de Albert Hirschman, de la cual, el desarrollo conceptual del modelo del clúster es deudor.
  • Estrategia, estructura y rivalidad de la empresa: esta dimensión del diamante, incluye los modos de gestión de las firmas, sus mecanismos para optimizar su funcionamiento a lo interno, la institucionalidad concomitante, así como también, la competencia interna que se genera entre las firmas en el clúster. Dicha competencia, lejos de ser estéril, prepara el terreno para la competencia de las firmas a nivel internacional, promoviendo la innovación en aras de aventajar a la competencia.

Bibliografía

Porter, Michael (1991). La ventaja competitiva de las naciones. Buenos Aires: Javier Vergara Editor S.A.